Oración del Justo Juez: No me vean si tienen ojos

Oracion Del Justo Juez Si Tiene Ojos No Me Vean

La Oración del Justo Juez es una poderosa plegaria católica dirigida a Jesús, que busca obtener su protección y amparo en momentos de peligro o amenaza. Esta oración se utiliza para alejar enemigos, evitar persecuciones legales, problemas con la justicia e incluso situaciones que puedan llevarnos a prisión.

Es importante destacar que esta oración no solo está destinada a hombres, sino también a mujeres. Por lo tanto, puede ser utilizada por cualquier persona sin importar su género.

Esta oración tiene un gran valor y efectividad para enfrentar situaciones de violencia o cuando nuestra vida corre riesgo físico. Es recomendable tenerla impresa o guardarla en el celular para tener acceso rápido y recitarla cuando sea necesario.

La Oración al Justo Juez es una plegaria reconocida y muy utilizada para solicitar la protección y seguridad de Jesús, quien es considerado el Justo Juez. Esta oración ha ganado popularidad debido a su poderoso mensaje y a la fe que las personas depositan en ella. Al recitarla, se busca obtener amparo divino ante cualquier situación difícil o peligrosa que se pueda presentar en nuestras vidas. Es un recurso espiritual valioso para muchos creyentes peruanos, quienes confían en la intercesión del Justo Juez para encontrar consuelo y guía en momentos de adversidad.

La Oración del Justo Juez, conocida por su poderosa eficacia, es una herramienta invaluable para protegernos de enemigos, violencia, persecuciones legales y situaciones que pongan en peligro nuestra vida o integridad física. Su impacto se extiende incluso a la liberación de la cárcel y al cese de guerras. Esta oración nos brinda seguridad y resguardo ante cualquier adversidad que podamos enfrentar en nuestro día a día.

La Oración del Justo Juez, conocida también como “Si tienes ojos no me vean”, es una plegaria que resulta de gran utilidad para aquellos individuos que enfrentan dificultades legales y se encuentran en situaciones donde la justicia no siempre representa la verdadera equidad. Esta oración, con sus palabras poderosas y su profundo significado, brinda esperanza y fortaleza a quienes buscan encontrar un camino hacia la resolución de sus problemas jurídicos. En el contexto peruano, esta oración ha sido ampliamente utilizada por personas que desean obtener protección divina y apoyo durante los procesos legales adversos que atraviesan. Es importante destacar que esta oración no busca evadir responsabilidades ni promover acciones ilegales, sino más bien buscar una guía celestial para alcanzar una justicia imparcial y equitativa en medio de las circunstancias difíciles.

La Oración del Justo Juez, si bien es conocida por su poder y efectividad, no debe ser utilizada por aquellos que han cometido actos criminales o violentos. Esta oración está dirigida al Justo Juez para pedir justicia divina en situaciones injustas o difíciles de resolver. Es importante recordar que el Justo Juez solo imparte justicia y no favorece a los culpables. En Perú, esta oración ha sido ampliamente difundida y utilizada como una herramienta espiritual para buscar equidad y rectitud en diversas circunstancias de la vida cotidiana.

Actualmente existen muchas copias de la famosa oración, a veces con errores imperdonables u otras reducidas al máximo para imprimirlas en pequeñas estampas que se comercializan.

Compartimos reproducciones digitales de oraciones antiguas y tradicionales que hemos recibido de nuestros ancestros.

Oración al Justo Juez para hombres

Existen personas que se oponen a mí, hombres y mujeres, pero confío en que el Justo Juez me protegerá como lo hizo Jesucristo al dirigirse a Dios. Le ruego al Señor que mis enemigos no puedan verme con sus ojos, ni tocarme con sus manos, ni hablarme con su boca, ni alcanzarme con sus pies. Les advierto tres veces: tengan ojos para otros asuntos y no para mí; tengan manos ocupadas en otras labores y no en dañarme; tengan bocas cerradas cuando estén cerca de mí; y manténganse lejos de mí sin poder alcanzarme. Con dos medidas los juzgo y les hago saber mi descontento. La sangre derramada por ellos es una deuda pendiente y mi corazón se parte ante su maldad..

Mediante la poderosa intercesión del Justo Juez, imploro su protección y amparo. Con fe inquebrantable, me encomiendo a la Santa Camisa que envolvió al Santísimo Hijo de Dios, confiando en que ella me libere de prisiones injustas, malas lenguas y maleficios malignos. Me refugio en lo sagrado y celestial, buscando el respaldo de los Santos Evangelios.

Así como el Señor venció a sus enemigos durante la Pascua, confío plenamente en la Virgen María y en la hostia consagrada para obtener mi libertad. La leche virginal de María Santísima se une a mis plegarias para evitar cualquier daño físico o muerte repentina. Además, recurro a la protección otorgada por la Santa Vera Cruz.

Con Dios siempre presente ante mí y yo siguiendo sus pasos detrás de Él, tengo plena certeza de que seré salvaguardado bajo su divina gracia.

Oración al Justo Juez para mujeres en Perú

Que la protección divina de Dios y el amparo de Santa María me acompañen y resguarden de cualquier peligro. Que la gracia del Ave María esté conmigo, alejándome de los espíritus malignos tanto bautizados como no bautizados. Con la ayuda de Cristo, quien reina sobre todo mal, confío en que estaré a salvo bajo su cuidado. Soy un hijo justo e individual de Santa María Virgen, aquel que nació en ese día tan especial. No permitas que me hagan daño ni intenten perjudicarme.

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Que tus ojos no me vean, que tus manos no me toquen, que ningún objeto de hierro me lastime y que ningún nudo me ate. Según cuenta la historia, Dios le dijo a Libón que con tres nueces nadie podría hacerte daño a ti ni a aquellos que las llevaran consigo para protegerte, incluso si no lo mencionas. Que así sea, Amén. Jesús, María y José estén contigo. Dominus Tecum Verbum Carum..

Santa María, madre de Jesucristo, te imploro con devoción. Enfrentaste a la gran serpiente en el monte Tártaro y la venciste atándola con un cíngulo sagrado y rociándola con agua bendita. Gracias a tu intervención, lograste liberar al mundo de su influencia maligna.

Te ruego que ablandes los corazones de mis enemigos para que no puedan verme con sus ojos, ni alcanzarme con sus manos. Que ningún daño me hagan ni me sujeten con nudos malévolos. Que ninguna arma me hiera y que queden derrotados por las tres espadas de San Julián.

Que sean purificados por la leche virginal y enterrados en el Santo Sepulcro. Amén

Jesús, María y José, tres veces recito la oración del Padre Nuestro en honor a la muerte y sufrimiento de nuestro Señor Jesucristo.

Aquí tenemos una poderosa oración conocida como “Oración del Justo Juez Si Tiene Ojos No Me Vean”. Esta oración es considerada sagrada y se utiliza para protegerse de los enemigos. Se dice que al recitarla, aquellos que deseen hacernos daño no podrán verme con sus ojos, alcanzarme con sus pies ni tocarme con sus manos. Además, esta oración nos brinda protección contra cualquier arma de hierro y evita que nos aten con nudos.

Es importante mencionar las tres coronas del Patriarca San Abraham durante la recitación de esta oración. Al hacerlo, ofrecemos nuestra unión personal a través de estas palabras sagradas. Con el poder divino presente en nuestras vidas, nuestros enemigos vendrán hacia nosotros pacíficamente, tal como nuestro Señor Jesucristo llevó su cruz hasta el calvario.

Esta oración es una herramienta espiritual valiosa para enfrentar situaciones difíciles y mantenernos a salvo ante aquellos que buscan hacernos daño. Su fuerza radica en nuestra fe y devoción al Justo Juez.

Recuerda siempre utilizar esta oración con respeto y humildad, reconociendo la presencia divina en nuestras vidas.

Oh San Idelfonso, venerado confesor de nuestro amado Señor Jesucristo: así como bendeciste la sagrada hostia y el cáliz en el Altar Mayor, te ruego que también bendigas mi cama, mi cuerpo y mi hogar, junto con todo lo que me rodea. Te suplico que me protejas de brujos, hechiceros y personas malintencionadas. Con tu poder divino y la gracia del Espíritu Santo, aleja toda maldad de mí. Amén. Que Jesús, María y José estén siempre conmigo en esta lucha contra las fuerzas oscuras.

La antigua oración al Justo Juez

Existe una versión ancestral de la Oración al Justo Juez que se afirma como la auténtica.

La Oración del Justo Juez, conocida por su poder y efectividad, ha sido utilizada a lo largo de los siglos por los ejércitos cristianos en su lucha contra los turcos y otros infieles para recuperar los lugares sagrados. Esta poderosa oración ha demostrado ser una herramienta valiosa en la búsqueda de protección divina y justicia.

La siguiente es una reproducción fiel de la oración original que se encuentra grabada en una placa de oro en el Convento de religiosos armenios de Santa María Egipcíaca, ubicado al pie del Monte Líbano.

El príncipe Godofredo de Bouillón encontró una plancha de oro durante la Primera Cruzada, mientras luchaba contra los mahometanos para recuperar los lugares sagrados de Jerusalén.

En el Monte Calvario, se hallaba sepultada cerca de la roca donde fue colocada la Cruz del amado Jesucristo.

Durante un largo periodo, se prohibió el uso de la oración del Justo Juez debido a que era utilizada y malinterpretada por ladrones y personas de mala reputación.

Oración al Justo Juez (antigua)

Oh Señor Jesucristo, Tú que eres el Divino y Justo Juez de todos, tanto de los vivos como de los muertos. Tú, quien eres la Luz eterna de la Justicia encarnada en el puro vientre de la Virgen María, te ruego por la salud y bienestar del linaje humano. Que tus ojos misericordiosos no me vean con desprecio ni condenación, sino que me miren con amor y compasión. Permíteme caminar siempre por el sendero recto y justo a tu lado. Amén.

Oh Justo Juez, quien con tu amor infinito te entregaste en la cruz por nuestra salvación. Tú, que fuiste envuelto en un sudario y colocado en un sepulcro, pero al tercer día resucitaste triunfante sobre la muerte y el infierno. Te ruego humildemente que no permitas que aquellos ojos impuros me vean ni me juzguen injustamente. Concede a mi alma la protección necesaria para alejarme de cualquier mal o peligro que pueda acecharme. Que tu divina luz ilumine mi camino y guíe mis acciones hacia lo justo y recto. En ti confío plenamente, Oh Justo Juez, para encontrar paz y seguridad ante cualquier adversidad. Amén.

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Oh Justo y Divino Juez, te imploro que escuches mis súplicas y atiendas a mis ruegos. Te pido humildemente que prestes atención a mis peticiones y les des un favorable despacho. Que tus ojos no me vean con dureza ni juicio, sino con compasión y bondad. Confío en tu sabiduría para resolver cualquier situación injusta que pueda estar enfrentando. Te suplico que me guíes por el camino correcto y me concedas la justicia que tanto anhelo. En ti deposito mi fe, esperando recibir tu bendición en todo momento. Amén.

La poderosa voz del Justo Juez calmaba las tormentas, curaba a los enfermos y devolvía la vida a los muertos, como hizo con Lázaro y el hijo de la viuda de Naim.

La poderosa voz del Justo Juez tenía el poder de expulsar a los demonios, liberando así a aquellos que estaban poseídos por ellos. Además, era capaz de devolver la vista a los ciegos, permitiendo que pudieran ver nuevamente el mundo que les rodeaba. También podía otorgar la capacidad de hablar a aquellos que eran mudos y restaurar el sentido del oído en quienes eran sordos. Pero no solo eso, también ofrecía perdón y redención a los pecadores arrepentidos, tal como lo hizo con María Magdalena y con el paralítico de la piscina. Su misericordia no conocía límites y su justicia siempre prevalecía sobre todas las cosas.

Tú te volviste imperceptible para tus adversarios, retrocedieron al escuchar tu voz y cayeron por tierra en el Huerto aquellos que vinieron a arrestarte. Incluso cuando exhalabas tu último aliento en la Cruz, los astros temblaron ante el poder de tu voz.

Tú liberaste a Pedro de la prisión sin que nadie se diera cuenta, burlando así a los guardias de Herodes. Tú también perdonaste al ladrón arrepentido llamado Dimas y mostraste misericordia hacia la adúltera.

Te imploramos, Justo Juez, que nos protejas de todos aquellos que desean hacernos daño, tanto los visibles como los invisibles. Que la Sábana Santa en la cual fuiste envuelto nos cubra y nos resguarde. Que tu Sagrada Sombra sea nuestro escondite seguro. Que el Velo que cubrió tus ojos ciegue a quienes nos persiguen y desean nuestro mal; que tengan ojos pero no puedan vernos, pies pero no puedan alcanzarnos, manos pero no puedan tentarnos, oídos pero no puedan escucharnos. Que sus lenguas se callen al intentar acusarnos en los tribunales y sean incapaces de perjudicarnos.

Oh, Jesucristo, Justo y Divino Juez, te imploramos que nos ayudes en momentos de angustia y aflicción. Que al invocarte y pedir tu poderoso auxilio, las prisiones se abran, las cadenas se rompan y los obstáculos desaparezcan. Que cualquier arma o peligro que sea dirigido hacia mí se vuelva inofensivo e inútil.

Que ningún enemigo nos pueda alcanzar, que ninguna mirada indiscreta nos encuentre. Que tu Sangre nos purifique, que tu Manto nos proteja, que tu Mano nos bendiga y tu Poder nos resguarde. Que la Cruz sea nuestra defensa y nuestro Escudo tanto en vida como en el momento de nuestra partida.

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Oración al Justo Juez Divino y justo Juez de vivos y muertos, tú que eres el eterno sol de justicia, te imploro desde lo más profundo de mi corazón. Tú, que fuiste concebido en el casto vientre de la Virgen María para traer salud a toda la humanidad, escucha mis súplicas.

Oh Justo Juez, creador del cielo y de la tierra, sé que entregaste tu vida en la cruz por amor a todos nosotros. En este momento difícil en el que me encuentro, acudo a ti con humildad y fe para pedirte tu ayuda divina.

Te ruego que ilumines mi camino con tu sabiduría infinita. Guíame hacia las decisiones correctas y ayúdame a superar los obstáculos que se presenten en mi vida. Concede paz a mi mente agitada y fortaleza a mi espíritu cansado.

Justo Juez Divino, confío plenamente en tu poderosa intercesión. Te pido protección contra aquellos ojos maliciosos e injustos que puedan intentar dañarme o perjudicarme. Que tus ojos misericordiosos estén sobre mí siempre, alejando cualquier maldad o peligro.

Encomiendo también ante ti todas las situaciones difíciles e injustas que afectan no solo a mí sino también a nuestra sociedad peruana. Imploro por un mundo más justo donde reine el respeto mutuo y se erradiquen las desigualdades sociales.

Oh Justo Juez Divino, te suplico con fervor: si tienes ojos no me vean como una presa fácil ni permitas ninguna injusticia en mi vida. Que tu mirada sea de amor y protección, guiándome hacia la senda del bien.

Amén.

Evitar que mis enemigos me vean y toquen

La Oración de protección a San Jorge es una poderosa invocación que nos brinda la fuerza y el amparo del santo para enfrentar a nuestros enemigos. Al recitarla, nos vestimos simbólicamente con las armas de San Jorge, lo cual representa nuestra determinación y valentía para superar cualquier obstáculo.

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En primer lugar, al andar vestidos con las armas de San Jorge, estamos asegurando que nuestros enemigos no puedan alcanzarnos. Esto significa que sus acciones malintencionadas o dañinas no podrán afectarnos ni perjudicarnos de ninguna manera. Nuestra fe en el santo nos otorga una protección inquebrantable ante cualquier intento de hacernos daño físico o emocional.

Además, al estar armados con las virtudes y valores representados por San Jorge, nuestras manos se vuelven impenetrables para aquellos que buscan atraparnos o causarnos algún tipo de sufrimiento. La fortaleza moral y espiritual adquirida mediante esta oración actúa como un escudo protector contra los ataques externos e internos.

Asimismo, la oración también hace referencia a los ojos del enemigo. Al tener “ojos”, se refiere tanto a su capacidad visual como a su intención maliciosa hacia nosotros. Sin embargo, gracias a la intercesión divina de San Jorge, estos ojos malignos no podrán ver nuestro camino ni detectar nuestras debilidades. Estaremos ocultos bajo el manto sagrado del santo patrón y seremos invisibles ante cualquier mirada hostil.

Por último pero no menos importante, esta poderosa invocación garantiza que ningún pensamiento negativo o malintencionado pueda afectarnos. Nuestra mente estará protegida y libre de cualquier influencia dañina, permitiéndonos mantener una actitud positiva y enfocada en nuestros propósitos. San Jorge nos brinda la claridad mental necesaria para enfrentar los desafíos con sabiduría y determinación.

Salmo con ojos que no me ven

En el libro de los Salmos, se menciona una descripción de los ídolos que son adorados por algunas personas. Estas representaciones hechas de plata y oro son consideradas como obras creadas por manos humanas. Sin embargo, a pesar de su apariencia física, carecen de la capacidad para hablar o comunicarse mediante palabras. Aunque poseen ojos visibles, no tienen la facultad de ver lo que les rodea. De igual manera, aunque cuentan con orejas en su estructura, no pueden escuchar ningún sonido ni recibir información auditiva alguna.

Además, estos ídolos también presentan narices pero carecen del sentido del olfato para percibir cualquier aroma o fragancia en su entorno. Asimismo, poseen manos pero no pueden sentir ni tocar nada con ellas; tienen pies pero están inmóviles y no pueden caminar hacia ningún lugar específico.

1) Los ídolos son hechos de plata y oro.

2) No pueden hablar.

3) No pueden ver.

4) No pueden escuchar.

5) No pueden oler.

6) No pueden tocar.

7) No pueden caminar.

8) No hablan usando sus gargantas.

Esta descripción nos muestra las limitaciones inherentes a estos objetos inanimados y enfatiza la importancia de dirigir nuestra adoración hacia un ser superior e inteligente como Dios en lugar de poner nuestra fe en cosas materiales sin vida ni poder alguno.

Peticiones a San Benito

Te ruego, Justo Juez, que extiendas tu protección sobre mi hogar y mi familia en todo momento. Que ninguna fuerza maligna pueda acercarse a nosotros ni causarnos daño alguno. Concede tu gracia y bendiciones para que siempre estemos resguardados bajo tu amorosa mirada.

Oh Justo Juez, aleja de nuestro entorno a aquellos que deseen hacernos mal o perturbar nuestra paz. Sé nuestro escudo contra cualquier peligro o amenaza que se presente en nuestras vidas. Permítenos vivir en armonía y seguridad, lejos de toda maldad e injusticia.

En cada instante de nuestras vidas, te pedimos que nos acompañes con tus bendiciones divinas. Que la luz de tu presencia ilumine nuestros caminos y guíe nuestros pasos por senderos seguros y llenos de bondad. Haznos testigos fieles de tu amor para poder transmitirlo a quienes nos rodean.

Oración del Justo Juez:

“Oh Divino Redentor,

con humildad me presento ante ti

para implorar el amparo

de la Sangre Preciosa derramada por ti.

Cúbrenos con su poderoso manto,

protegiéndonos de todo mal.

Que su fuerza sea un escudo invencible

que disipe las sombras del temor.

Concédenos fortaleza para resistir las tentaciones,

y sabiduría para tomar decisiones justas.

Que esta oración llegue hasta lo más profundo

de nuestros corazones,

y nos haga conscientes del inmenso sacrificio

que hiciste por nosotros en la cruz.

Amén.”

Oh Justo Juez, confiamos en tu infinita misericordia y poder. Escucha nuestras súplicas y atiende nuestras necesidades. Que tu justicia prevalezca sobre cualquier injusticia que podamos enfrentar, y que siempre se haga tu voluntad en nuestras vidas.

Amado Justo Juez, te agradecemos por escuchar nuestra oración y por estar siempre presente en nuestros corazones. En ti confiamos plenamente, sabiendo que nos proteges con amor incondicional. Amén.

Cómo solicitar protección de San Benito

La Oración del Justo Juez es una plegaria muy popular en Perú, utilizada para pedir protección y ayuda divina ante situaciones difíciles o peligrosas. Se cree que esta oración tiene el poder de alejar las influencias negativas y los malos espíritus.

En la oración se le pide a San Benito, santo protector contra el mal, que destierre de nuestras vidas y hogares cualquier amenaza proveniente del maligno. También se solicita su intervención para librarnos de herejías, chismes dañinos y prácticas de brujería.

Además, la oración invoca al Señor para que atienda nuestras necesidades tanto espirituales como corporales. Es decir, se busca encontrar consuelo y solución a problemas emocionales o espirituales, así como también a dificultades materiales o físicas que podamos estar enfrentando.